Publicado 17/03/2026 06:28

El Salvador.- Afectado por el 'caso ataúdes': "Lo de menos es el féretro, lo grave es no saber si las cenizas son de tu padre"

La Audiencia de Valladolid durante una nueva sesión del juicio por el 'caso ataúdes'.
La Audiencia de Valladolid durante una nueva sesión del juicio por el 'caso ataúdes'. - EUROPA PRESS

VALLADOLID 17 Mar. (EUROPA PRESS) - sss

"Lo de menos es el féretro, lo grave es no saber si las cenizas son de tu padre", es la queja realizada este martes por Amadeo N, otra de las personas perjudicadas que están testificando en el juicio por el denominado 'caso ataúdes' en la Audiencia de Valladolid contra el grupo funerario El Salvador y parte de sus trabajadores por, supuestamente, concertarse para dar el cambiazo de caja a los muertos en el momento de la incineración.

Al igual de las jornadas precedentes, reservadas a las declaraciones de parte de los damnificados por dicha supuesta trama, uno tras otro de los perjudicados han comparecido para relatar historias muy similares, todas ellas con el denominador común de la "rabia" e "impotencia" que les invadió tras enterarse en enero de 2019 que sus familiares podrían haber sido víctimas de los hechos objeto de investigación en el presente proceso judicial.

En el caso de Amadeo N, el afectado, que sufrió la pérdida de su padre en 2001 y de su madre en 2002, con apenas dos meses de diferencia, ha relatado que el velatorio se realizó en el antiguo tanatorio de El Salvador, en el Camino Viejo del Cementerio, y luego la cremación se produjo en el cementerio de Santovenia de Pisuerga.

Aunque no llegó a presenciar el momento de la cremación, el perjudicado ha restado importancia al hecho de que los acusados hubieran sustituido la caja de sus progenitores por otra de más baja calidad. "Lo de menos es el féretro, lo grave es no saber si las cenizas son de tu padre", ha denunciado, en declaraciones recogidas por Europa Press.

Por su parte, Fernando S.A, empresario inmobiliario y propietario de una administración de lotería en Valladolid, se ha declarado también víctima con motivo del fallecimiento de su padre Fidel, el 8 de marzo de 2002, y la contratación de los servicios del grupo de empresas de la familia Morchón, a la que acusa ahora de haberles engañado y jugar con sus sentimientos.

"El comportamiento de esta gente ha sido carroñero, los muertos no se merecían esto", ha reprochado Fernando S.A. poco antes de concluir su declaración.

"SOY MESTIZO Y A LOS MUERTOS LOS VENERAMOS"

Similar experiencia traumática es la que también ha expuesto en sala José Antonio F.L, quien perdió a su padre Antonio el 1 de enero de 2004, fallecido de un aneurisma de aorta en Villajoyosa (Benidorm) y llevado hasta Valladolid para recibir cristiana sepultura, también bajo los servicios de los encausados.

El testigo ha precisado su condición de "mestizo", hijo de un payo y de una gitana, especificación realizada para, acto seguido, subrayar lo que el supuesto comportamiento delictivo de los investigados ha supuesto para su familia. "En la cultura gitana a los muertos se les adora, venera y respeta", ha destacado José Antonio, quien ha explicado que su madre, con más de 80 años, permanece ajena a este proceso porque sus hijos han preferido no añadirle más sufrimiento.

De los hechos vividos, el afectado sí ha explicado a la sala que tras enterarse de los hechos por los medios de comunicación la familia ha podido ir ahora "atando cabos de determinada situaciones" que entonces les parecieron "muy extrañas".

José Antonio se refería así al doloroso momento de la llegada de su hermana tras un vuelo desde Tenerife para dar el último adiós a su padre y que llegó justo cinco minutos antes de la cremación. Pese a que ella y el declarante pidieron "encarecidamente" a los empleados que abrieran el ataúd para que la hija del fallecido pudiera verle por última vez, se encontraron con la negativa.

"Mi hermana daba alaridos, yo me puse, la verdad un poco borde, pero nos dijeron que la caja estaba herméticamente cerrada y era imposible abrirla", ha recordado con indignación el afectado, quien también ha denunciado que ni siquiera les permitieron velar unos minutos el cuerpo en una sala antes de la incineración.

Otro de los afectados, José María C, ha explicado igualmente que la última vez que vio el féretro con los restos mortales de su progenitor, fallecido el 31 de diciembre de 2002, fue cuando salió del tanatorio camino del cementerio para su incineración. "Mi padre falleció tras cuatro años de agonía, y eso que le habían dado seis meses de vida. Ni fue agradable entonces ni tampoco cuando nos enteramos de que éramos parte perjudicada", ha recriminado.

A su testimonio se han sumado también Carlos A.P. e Inmaculada C.A, cuyos padres fallecieron casualmente el mismo día, el 3 de enero de 2003, así como Fermín Lucas F. y Rosa María S, quienes perdieron a sus progenitores el 7 de enero de 2004 y en 2009, respectivamente, todos ellos para reproducir muy parecidas versiones de las condiciones en las que despidieron a sus familiares.

En el caso de Rosa María S, la testigo ha apuntado que cuando se enteró de los hechos por la tele "no daba crédito", se puso en contacto con los investigadores y conoció entonces que tanto su padre como una tía podían figurar entre los afectados. "Me pregunté entonces, ¡pero a quién estamos velando!", ha sentenciado, quien sostiene que "no es tanto que te den ahora dinero, sino que hayan jugado con los sentimientos de la gente".

La afectada ha restado por ello importancia a la supuesta indemnización que pudiera ahora corresponderle, en el supuesto de que el juicio concluyera en sentencia condenatoria, y de hecho ha anunciado que esa posible cantidad para compensar el daño moral sufrido iría a parar a una hermana con síndrome de Down.

Contador

Contenido patrocinado