Publicado 20/04/2026 12:00

Una misa pontifical rociera en Buenos Aires cierra el I Encuentro Continental del Rocío en América

El Simpecado de la Matriz de Almonte en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires (Argentina).
El Simpecado de la Matriz de Almonte en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires (Argentina). - ENCUENTRO CONTINENTAL DEL ROCÍO

HUELVA 20 Abr. (EUROPA PRESS) -

La Catedral Metropolitana de Buenos Aires (Argentina) acogió el pasado domingo una misa pontifical rociera como colofón del I Encuentro Continental del Rocío en América. La celebración supuso la culminación de un programa de actos que ha consumado "un anhelo largamente sentido por miles de rocieros del continente americano".

Según informa la organización del encuentro, la jornada comenzó en el patio del Cabildo donde se concentraron los rocieros de América escoltados por el Regimiento de Granaderos a Caballo. Desde allí partió la comitiva hacia la Catedral Metropolitana. Banderas de los países representados por las agrupaciones y asociaciones participantes acompañaron a sus simpecados en un cortejo en el que también estuvieron presentes distintas imágenes marianas vinculadas a la devoción rociera en América.

El Simpecado de la Hermandad Matriz de Almonte cerraba el cortejo en un recorrido que los llevó a rodear la plaza de Mayo. La llegada a la Catedral confirmó "la magnitud del acontecimiento", ya que presentaba un lleno absoluto, al igual que sus escalinatas de entrada, que vieron el paso del Simpecado de la Matriz, el último en acceder al templo, entre vivas a la Virgen del Rocío, a la Patrona de Almonte, a Argentina y a los rocieros de América.

La Catedral Metropolitana de Buenos Aires, donde Bergoglio fue arzobispo entre 1998 y 2013 antes de su llamamiento a Roma, acogió la primera Misa Pontifical Rociera celebrada en Argentina precisamente cuando se cumple un año exacto de su fallecimiento.

La devoción a la Blanca Paloma, tan próxima al concepto de piedad popular que el papa defendió como alma de la Iglesia latinoamericana, cruzaba así el Atlántico para llevar a la práctica su proclamada Cultura del Encuentro.

La eucaristía estuvo presidida por el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, que en su homilía construyó un puente entre los rocieros y la Argentina de hoy. Recordó que durante la pandemia, cuando todavía era obispo de Río Gallegos, descubrió por YouTube lo que significaba la fiesta de la Virgen del Rocío en torno a Pentecostés y que aquella devoción le pareció "una expresión de fe tan contundente, tan impresionante, tan única" que no dejaba de conmoverle poder celebrar esta Eucaristía con los devotos de la Blanca Paloma.

El mensaje central, sin embargo, lo reservó el arzobispo para señalar el modo en que "los rocieros integran a un pueblo entero detrás de una devoción compartida". "Ustedes saben lo que es integrar a todo un pueblo detrás de la devoción a la Virgen, porque no piensan todos igual, no son todos iguales y sin embargo son hermanos", afirmó antes de lanzar el aviso que hizo estallar la catedral en aplausos, "tanto de eso tenemos que aprender los argentinos, aprender a ser hermanos más allá de nuestras diferencias".

Recogiendo aquel deseo de Juan Pablo II en su visita a la aldea, García Cuerva comprometió a la comunidad andaluza en Argentina --la más numerosa del país-- a que "Argentina sea rociera", porque se "necesita de María, se necesita de la fraternidad y de la alegría de todos los devotos". Lo que siguió fue una sucesión de escenas como el de la Salve Rociera de Manuel Pareja Obregón cantada por todos los coros que participaron estos días en el encuentro, acompañados por los tamborileros de la Matriz. Tras ello, de manera "espontánea e irrepetible", comenzaron a bailarse sevillanas a los pies del altar de la Catedral Metropolitana.

GRATITUD AL PAPA FRANCISCO Y A LA IGLESIA ARGENTINA

Ese clima de comunión encontró también una expresión "muy significativa" en las palabras pronunciadas al finalizar la eucaristía por el presidente de la Matriz, Santiago Padilla, a petición de García Cuerva. En su intervención, Padilla reivindicó "el gran mapa de devociones marianas" que recorre el continente "desde Guadalupe hasta Luján y la Virgen del Buen Aire", y agradeció de manera "muy especial" a monseñor García Cuerva haber integrado esta Eucaristía en el programa de recuerdo al papa Francisco en el aniversario de su fallecimiento.

Sus palabras tuvieron también un tono de agradecimiento a la acogida pastoral dispensada a las hermandades y asociaciones rocieras de América, poniendo en valor la "necesidad" de que esa fe popular "siga siendo cuidada por la Iglesia". La celebración culminó con la bendición de un memorial dedicado al papa Francisco, ubicado tras el altar mayor de la Catedral.

El I Encuentro Continental del Rocío en América dejó en Buenos Aires la firma del Manifiesto de Rocieros de América, la constitución de la Red Panamericana de Asociaciones Rocieras, un azulejo de la Blanca Paloma en el Patio Andaluz del Parque Rosedal y la primera Misa Pontifical Rociera celebrada en la Catedral Metropolitana.

Ocho siglos después de que empezara a venerarse a la Virgen del Rocío, aquella devoción ha cruzado el Atlántico para reunir por primera vez a los rocieros de siete países, rubricar un compromiso común con la Matriz y llenar la cúpula del templo primado de Argentina con los sonidos y los colores de la aldea almonteña.

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