Publicado 09/10/2026 04:32

CSIC impulsa cuatro 'spin-off' para desarrollar soluciones en salud, alimentación, sostenibilidad y agricultura

Una de las spin-off del CSIC impulsa la agricultura de precisión con tecnología que analiza cada árbol de forma individual
Una de las spin-off del CSIC impulsa la agricultura de precisión con tecnología que analiza cada árbol de forma individual - CSIC

MADRID 9 Oct. (EUROPA PRESS) -

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha impulsado la creación de cuatro nuevas empresas basadas en el conocimiento (spin-off), Desarrollos Enzimáticos, Tirecat Health, Olesym Chemicals y Asymetree, que trabajan en soluciones innovadoras en áreas estratégicas como la seguridad alimentaria, la salud, la sostenibilidad y la agricultura.

Estas empresas nacen de tecnologías desarrolladas por investigadores e investigadoras de diferentes centros e institutos del CSIC y buscan convertir resultados de investigación en productos y servicios con aplicación directa en la sociedad y el tejido productivo, según ha informado el organismo.

Desarrollos Enzimáticos, creada a partir de la investigación del investigador José Antonio Darós, del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA-CSIC), desarrolla una nueva generación de desinfectantes enzimáticos biodegradables y sostenibles destinados principalmente a la industria alimentaria.

Su proyecto busca contribuir a hacer frente a las resistencias antimicrobianas y reducir la dependencia de desinfectantes químicos cuyo uso intensivo puede generar impactos ambientales y plantear retos regulatorios. Sus productos estarán orientados a garantizar la inocuidad de los alimentos mediante su aplicación en superficies de procesamiento, equipos y alimentos. La tecnología tiene además potencial para extenderse posteriormente a otros sectores, como las industrias farmacéutica y cosmética.

En el ámbito de la salud, Tirecat Health, creada a partir de la investigación del investigador Daniel Ruiz Molina, del Instituto Catalán de Nanociencia y Nanotecnología (ICN2), que cuenta con participación del CSIC, desarrolla membranas catecolamínicas bioinspiradas, denominadas RESKIN, destinadas a la regeneración de tejidos dañados.

Estas membranas combinan adhesión directa a los tejidos, sin necesidad de suturas, con actividad antimicrobiana de amplio espectro. La tecnología pretende contribuir a prevenir infecciones sin recurrir a antibióticos y favorecer la recuperación de pacientes con heridas de difícil cicatrización, como las úlceras del pie diabético, así como en quemaduras y otras lesiones con un elevado impacto sanitario.

Olesym Chemicals, creada a partir de la investigación del investigador Gonzalo Prieto, del Instituto de Tecnología Química (ITQ), centro mixto del CSIC y la Universitat Politècnica de València, trabaja en la producción sostenible de ingredientes utilizados en las industrias de detergentes y cosméticos.

Actualmente, buena parte de las materias primas empleadas para fabricar estos ingredientes procede de aceite de palma o de derivados petroquímicos importados de fuera de Europa. La tecnología desarrollada permite obtener ingredientes a partir de gas de síntesis renovable, generado a partir de materias primas como residuos de biomasa agrícola o forestal o dióxido de carbono capturado en industrias del cemento y el acero.

Su proyecto busca así reducir la dependencia de materias primas importadas y disminuir la huella de carbono asociada a su producción, al tiempo que facilita la incorporación de estos ingredientes a formulaciones ya existentes.

Por su parte, Asymetree, creada a partir de la investigación del investigador Juan Antonio Jiménez Berni, del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC), desarrolla soluciones de agricultura de precisión para optimizar el riego de cultivos leñosos árbol a árbol.

Su tecnología combina sensores propios, modelos agronómicos, herramientas de teledetección y una plataforma de software que transforma grandes cantidades de datos en recomendaciones prácticas para los agricultores. La solución ya se ha aplicado en cultivos como el olivo, el almendro, el pistacho y los cítricos.

El objetivo es facilitar una gestión más precisa del agua, adaptando el riego a las necesidades de cada árbol y contribuyendo a un uso más eficiente de este recurso.

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