Publicado 24/06/2026 06:01

Ciencia.-La ESA captura la imagen más grande y detallada jamás tomada del centro de la Vía Láctea

El telescopio Euclid ha proporcionado datos únicos con una vista amplia y nítida de la Vía Láctea

Vista de Euclides del bulbo de nuestra galaxia.
Vista de Euclides del bulbo de nuestra galaxia. - ESA/EUCLID/CONSORCIOEUCLID/NASA

MADRID, 24 Jun. (EUROPA PRESS) -

La misión Euclid de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha capturado el corazón de la Vía Láctea. Se trata de la foto "más grande y detallada jamás tomada" del centro de nuestra galaxia, en luz visible.

Con más de 60 millones de estrellas, esta imagen abre la puerta para que los científicos confirmen la existencia de cualquier exoplaneta encontrado en esta región y midan su masa utilizando sutiles variaciones en la luz estelar a lo largo del tiempo, según ha informado la ESA.

Durante solo un día, el "detective del Universo oscuro", Euclid, dirigió su mirada hacia la luz: la región interior extremadamente brillante de nuestra galaxia, conocida como el bulbo galáctico. Los astrónomos buscaban "capturar enormes áreas del cielo con una nitidez asombrosa".

Diseñado para observar miles de millones de galaxias lejanas, la cámara de luz visible del telescopio espacial es lo suficientemente sensible como para distinguir estrellas individuales en nuestra galaxia, sin deslumbrarse, lo que permite estudiar planetas alrededor de otras estrellas mediante una técnica especial llamada microlente.

UNA FOTOGRAFÍA TOMADA EN UNAS 26 HORAS

El 23 de marzo de 2025, Euclid capturó esta fotografía en tan unas 26 horas. Se trata de un mosaico de nueve "apuntamientos" de su cámara de luz visible, donde cada uno cubre una porción del cielo mayor que la Luna llena.

La nitidez y sensibilidad de Euclid en luz visible es similar a la de la cámara de campo ancho del Telescopio Espacial Hubble (NASA/ESA). Sin embargo, cada apuntamiento de Euclid abarca un área 270 veces mayor que el campo de visión del Hubble.

Para observar el mismo mosaico de Euclid, el Observatorio Keck necesitaría alrededor de 2.000 horas de exposición. Euclid es más rápido y capaz de capturar detalles de estrellas más tenues que de otro modo se perderían al observar desde la Tierra.

Este único mosaico también abarca toda la región que el próximo telescopio espacial Roman monitoreará en su búsqueda de planetas. Con más de 60 millones de estrellas, además de nebulosas y cúmulos estelares, esta concurrida región es el escenario perfecto para buscar exoplanetas.

El microlente es una forma de lente gravitacional. Mientras que Euclid utiliza principalmente las lentes para explorar objetos masivos y lejanos (como cúmulos de galaxias), esta nueva imagen del centro galáctico ayuda a los científicos a estudiar las lentes a escalas mucho más pequeñas, causadas por estrellas y exoplanetas de nuestra propia galaxia.

El microlente se basa en la alineación fortuita de dos estrellas con un observador. Cuando una estrella pasa por delante de otra, la estrella más cercana actúa como una lupa cósmica, curvando y magnificando la luz de la estrella del fondo. Si un planeta orbita alrededor de la estrella más cercana, su gravedad también curva esta luz de una manera ligeramente irregular. Este pequeño cambio adicional en el brillo es lo que revela la presencia del planeta.

"Para captar un evento de microlente, es necesario observar partes del cielo que estén abarrotadas de estrellas, como las cercanías del centro de nuestra galaxia", explica Jean-Philippe Beaulieu, del Institut d'Astrophysique de Paris (Francia) y de la Universidad de Tasmania (Australia).

Durante los últimos 20 años, añade, "se han descubierto casi 300 exoplanetas con esta técnica, todos ellos con telescopios terrestres y todos hacia el centro de nuestra galaxia". "Esta imagen de Euclid incluye 51 sistemas planetarios conocidos, y ayudará a estudiar muchos más que se descubran en el futuro", señala.

MEDIR LA MASA DE LOS PLANETAS CON EUCLID

Para captar un evento de microlente, un telescopio necesitaría estudiar una estrella durante más de 20 días; esto es necesario para observar la irregularidad de la luz curvada a medida que el planeta orbita alrededor de su estrella anfitriona. Por lo tanto, en el único día de observación de Euclid no se pueden encontrar nuevos eventos.

Sin embargo, lo que hace que esta imagen sea tan especial es que permite a los científicos medir la masa de planetas que ya se conocen, así como de aquellos que están por descubrir.

"En 24 horas, Euclid ya ha capturado las estrellas implicadas en todos los futuros eventos de microlente que detectará el telescopio espacial Roman, pero antes de que las estrellas y los planetas involucrados se hayan alineado", afirma Natalia Rektsini, del Institut d'Astrophysique de Paris (Francia).

La experta destaca que "cualquiera que detecte un evento de microlente en la misma región, por ejemplo con Roman, podrá a partir de ahora utilizar los datos de Euclid como una referencia temporal en el pasado y ver cómo lucían las estrellas antes de superponerse".

"Dado que Euclid puede separar claramente las estrellas individuales, se puede medir qué tan rápido se mueven con el tiempo y usar esa información para confirmar la existencia de un planeta y determinar su masa. Esto no sería posible con datos de un único momento en el tiempo", puntualiza.

Con la mayoría de las técnicas de búsqueda de planetas, es más fácil encontrar planetas grandes y calientes que orbitan alrededor de estrellas masivas. En el caso del microlente, no es así.

"Esta técnica no tiene sesgos; descubrimos lo que sea que esté ahí fuera. Es idónea de forma exclusiva para descubrir exoplanetas fríos. Y esperamos que cada estrella de la Vía Láctea albergue al menos uno de estos planetas", comenta Natalia Rektsini.

En solo 24 horas, Euclid ha proporcionado datos únicos sobre el centro de la Vía Láctea, con una vista amplia y nítida de esta región.

Con el tiempo, la separación entre las fuentes y las lentes aumenta. Por eso, estos datos de Euclid serán una referencia temporal clave para misiones pasadas y futuras, permitiendo estudiar a fondo los exoplanetas y sus masas.

Asimismo, esta valiosa información podrá utilizarse para otras aplicaciones científicas: desde el estudio de enanas marrones y estrellas binarias, hasta el análisis de los movimientos estelares y el polvo a lo largo de nuestra galaxia.

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