Latam.-Ciencia.-Un planeta a 4.000 años luz anticipa el destino final de la Tierra - OGLE, CFHT, KECK OBSERVATORY
BOLIVIA, 26 Sep (EUROPA PRESS)
Astrónomos de la Universidad de California en Berkeley descubrieron, gracias al telescopio Keck en Hawai, un exoplaneta similar a la Tierra orbitando una enana blanca a 4.000 años luz de distancia en nuestra Vía Láctea. Este hallazgo, publicado en Nature Astronomy, podría anticipar el futuro lejano de nuestro sistema solar, cuando el Sol termine su ciclo de vida como enana blanca y la Tierra, posiblemente, se convierta en un mundo helado y desolado más allá de la órbita de Marte.
El sistema distante consta de una enana blanca, que es aproximadamente la mitad de la masa del Sol, y un planeta del tamaño de la Tierra en una órbita doblemente grande que la actual terrestre. Esto sugiere que, al final de su vida, cuando el Sol se infle engullendo a Mercurio y Venus, la Tierra podría sobrevivir en una órbita expansiva, lejos del alcance directo del Sol transformado en gigante roja.
Según Keming Zhang, líder del estudio y actualmente becario postdoctoral en la Universidad de California San Diego, nuestro planeta tiene aproximadamente mil millones de años de habitabilidad antes de que un efecto invernadero descontrolado vaporice los océanos y quizá duplique el radio orbital de la Tierra, si no es que antes es devorada por el Sol.
El fenómeno fue detectado a través de un "evento de microlente" por la Red de Telescopios de Microlente de Corea, denominado KMT-2020-BLG-0414. La gravedad del sistema actuó como una lente, intensificando la luz de una estrella de fondo situada en nuestra galaxia pero a unos 25.000 años luz de distancia.
Este descubrimiento no solo ilustra el destino eventual de nuestra Tierra y el Sol sino también abre debates sobre la supervivencia planetaria a través de las fases finales estelares. Jessica Lu, profesora asociada y presidenta de astronomía en la Universidad de California en Berkeley, argumenta la importancia de este sistema como un ejemplo de cómo un planeta, bajo condiciones similares a la Tierra, sobrevivió a la etapa de gigante roja de su estrella anfitriona. Sin embargo, aunque ofrece un vislumbre de esperanza, la probabilidad de que la Tierra mantenga condiciones habitables durante tal fase es incierta.
Este avance en la comprensión de la evolución estelar y planetaria no solo enriquece nuestros conocimientos sobre el cosmos sino también sobre el futuro eventual de nuestro propio planeta.