Publicado 16/08/2026 02:30

El zumo que reduce proteínas relacionadas con la inflamación tras tomarlo a diario durante cuatro semanas

Archivo - Zumo de tomate
Archivo - Zumo de tomate - BHOFACK2/ISTOCK - Archivo

   MADRID, 16 Ago. (EUROPA PRESS) -

   Investigadores de la Universidad Estatal de Ohio (Estados Unidos) han demostrado que el consumo diario de zumo de tomate y soja enriquecido con compuestos antioxidantes reduce los niveles de proteínas proinflamatorias en personas con obesidad después de cuatro semanas.

   Los hallazgos apuntan que este zumo puede ayudar a frenar la inflamación descontrolada que caracteriza a diversas afecciones crónicas, según han afirmado los autores del estudio, publicado en 'Molecular Nutrition & Food Research'.

   En concreto, los investigadores emplearon un zumo de tomate y soja enriquecido con altos niveles de licopeno, un carotenoide que da color a los tomates y otras verduras, e isoflavonas de soja, que imitan la acción de los estrógenos. Ambos compuestos de origen vegetal poseen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.

   Un total de 12 adultos sanos con obesidad consumieron dos latas diarias de 170 ml de este zumo durante cuatro semanas. Tras un período de descanso, consumieron durante otras cuatro semanas un zumo de tomate bajo en carotinoides que se utilizó como control.

   Los investigadores tomaron muestras de sangre para analizar las citoquinas, proteínas proinflamatorias producidas por el sistema inmunitario, antes y después de cada período de prueba de cuatro semanas. Según los resultados obtenidos, solo el zumo de tomate y soja redujo de forma significativa los niveles en sangre de tres proteínas que son marcadores de inflamación sistémica.

   Las citoquinas que se vieron afectadas fueron interleucina (IL)-5, IL-12p70 y factor estimulante de colonias de granulocitos y macrófagos (GM-CSF). Además, se observó una tendencia descendente en el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-a), aunque esta tendencia no fue estadísticamente significativa.

EVIDENCIA PREVIA

   Investigaciones previas realizadas en la Universidad Estatal de Ohio relacionaron un mayor consumo de zumo de tomate y soja con niveles reducidos de antígeno prostático específico en algunos hombres con cáncer de próstata.

   En esta línea, otros estudios han sugerido que los tomates y la soja, consumidos por separado o combinados, pueden afectar las vías inflamatorias y metabólicas relacionadas con la obesidad y otras enfermedades crónicas.

   "Existen pruebas suficientemente convincentes de que los compuestos de los tomates y la soja podrían estar modulando la inflamación, por lo que decidimos probar esto en personas", ha explicado la profesora asociada de hortocultura y ciencias de los cultivos en la Universidad Estatal de Ohio Jessica Cooperstone.

CAMBIOS EN METABOLITOS

   El equipo también analizó la orina de los participantes antes y después de cada período de prueba para detectar cambios en los metabolitos, los productos moleculares de las reacciones bioquímicas que descomponen los nutrientes para producir energía y realizar otras funciones esenciales.

   Según los resultados, tanto el zumo de tomate y soja como el de control provocaron algunos cambios en los perfiles de metabolitos, lo que significa que algunos efectos derivados del tomate ocurrieron en ausencia de licopeno.

   El zumo de tomate y soja produjo alteraciones en los metabolitos de las isoflavonas de soja. Si bien se requeire una mayor investigación, estos cambios proporcionan evidencia adicional de que esta intervención alimentaria afecta la biología humana.

   "Esto probablemente se deba a que nuestros agentes de intervención son más complejos que estos dos compuestos", ha apuntado Cooperstone.

EVIDENCIA EN PANCREATITIS CRÓNICA

   Por otra parte, los investigadores también han encontrado evidencia en un modelo animal de que el zumo de soja y tomate puede reducir la inflamación y la gravedad de la pancreatitis crónica, cuyo tratamiento se centra en la actualidad en controlar el dolor y los síntomas gastrointestinales.

   "Nuestra hipótesis es que el zumo de tomate y soja podría servir como intervención para disminuir la inflamación y, con suerte, mejorar la calidad de vida de los pacientes", ha señalado Cooperstone.

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