April 7, 2026, New York, New York, United States: Ambassador Vassily Nebenzia of Russia speaks during Security Council meeting after members voted on draft resolution on reopening of Strait of Hormuz at UN Headquarters in New York, NY on April 7, 2026. Ba - Europa Press/Contacto/Lev Radin
MADRID, 21 Abr. (EUROPA PRESS) -
Rusia ha afirmado este lunes ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que el ya concluido alto el fuego con Ucrania anunciado para la Pascua ortodoxa no puede considerarse "un preludio" para un acuerdo "de larga data" y ha acusado a Kiev y a la Unión Europea de prolongar la guerra.
Calificando la reunión del Consejo como un "espectáculo barato y de segunda categoría", el embajador de la Federación Rusa, Vasili Nebenzia, ha subrayado que el alto el fuego de la Pascua ortodoxa "no puede considerarse bajo ninguna circunstancia un preludio de un alto el fuego de larga data".
De hecho, el diplomático ruso ha rechazado una pausa de las hostilidades como la solicitada por Ucrania y sus aliados europeos, asegurando que sería útil para que Ucrania acumulara fuerzas y que "eso es precisamente a lo que se refieren cuando hablan de un alto el fuego".
Asimismo, ha acusado a los líderes europeos de enviar al campo de batalla a ucranianos "de a pie" que no quieren luchar por el Gobierno de Ucrania, que ha tachado de "corrupto".
En respuesta, el embajador de Ucrania, Andri Melnik, ha acusado al Kremlin de recurrir a "tácticas de pseudonegociación" exigiendo que Ucrania se retire de ciertas regiones como condición previa para las conversaciones de paz. Pero "jamás abandonaremos ni un solo milímetro cuadrado de nuestro territorio, ni a ninguno de nuestros conciudadanos", ha rebatido, replicando la retórica del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski.
En este contexto, ha instado al Consejo de Seguridad y, particularmente, a sus miembros europeos, a adoptar una resolución de alto el fuego inmediato e incondicional", así como un intercambio de prisioneros de guerra "todos por todos".
Sin embargo, el enviado de Kiev ha argumentado Rusia perderá la guerra en el campo de batalla, aludiendo a evaluaciones sobre el terreno que cifrarían en 254 las bajas militares "por cada kilómetro cuadrado de territorio ucraniano que aún logra ocupar" el Ejército ruso. Ante esta "cruenta realidad", Moscú tendría que enviar al menos otro millón y medio de soldados para apoderarse de todo el Donbás, ha asegurado Melnik, que ha estimado que "incluso" para el presidente de la Federación rusa, Vladimir Putin, "para quien el valor que le otorga a la vida de sus propios ciudadanos parece ser insignificante, semejante cifra sería catastrófica".
Paralelamente, la Unión Europea ha mostrado su respaldo a Ucrania, mostrando su disposición a contribuir a "garantías de seguridad sólidas y creíbles" para le país, mientras que el embajador de Suecia, Nicola Clase, en representación de Dinamarca, Finlandia, Islandia y Noruega, ha reclamado la exigencia de responsabilidades a Moscú alegando que "ignorar el Derecho Internacional solo fomenta una mayor agresión en Ucrania y en otros lugares". En un tono similar, el embajador de Reino Unido, James Kariuki, ha alertado de que "si Rusia logra demostrar al mundo que las fronteras pueden cambiarse por la fuerza en Ucrania, sentará un precedente muy peligroso".
La reunión del Consejo ha sido escenario también de un segundo cruce de acusaciones, después de que la embajadora adjunta de Estados Unidos, Tammy Bruce, haya instado a China, Corea del Norte e Irán a dejar de suministrar a Rusia equipamiento que permite al Kremlin mantener la guerra en Ucrania. Sin embargo, Pekín ha rechazado estas palabras, defendiendo sus propios esfuerzos en pro de conversaciones de paz y alegando que "es Estados Unidos, no China, quien lleva mucho tiempo suministrando armas al campo de batalla", según ha mantenido el embajador adjunto de China, Sun Lei.