Publicado 29/10/2026 09:52

La principal coalición árabe de Israel acusa al Likud de Netanyahu de intentar "socavar" los resultados electorales

La Lista Conjunta pide al bloque de Eisenkot "dejar de ser una marioneta" y alcanzar un acuerdo para desbancar al primer ministro

Archivo - El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu
Archivo - El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu - Ilia Yefimovich/dpa - Archivo

MADRID, 29 Oct. (EUROPA PRESS) -

La coalición Lista Conjunta, integrada por tres partidos de mayoría árabe, ha acusado este jueves al Likud del primer ministro, Benjamin Netanyahu, de intentar "socavar" los resultados electorales y dañar su "legitimidad" con acusaciones sobre supuesta injerencia extranjera y fraude, antes de hacer un llamamiento a la oposición para unir fuerzas y lograr desbancarle del poder.

"Ya basta de pedir disculpas y de defendernos ante viles mentiras y acusaciones infundadas por parte de sectores de la derecha que se niegan a aceptar los resultados electorales", ha dicho el partido, que ha subrayado que "estas acusaciones racistas no hacen más que poner de relieve cuánto temen el poder de nuestra comunidad".

Así, ha destacado que hay en marcha "una campaña coordinada, financiada por elementos en el seno del Likud y que empezó hace meses, destinada a socavar los resultados electorales y dañar su legitimidad", según un comunicado publicado por la coalición a través de redes sociales.

"Acudimos a votar en cifras sin precedentes y logramos un resultado histórico, tanto para nuestra comunidad como para todo el campo democrático", ha señalado la Lista Conjunta, que se habría hecho con doce de los 120 escaños, a los que se suman otros siete del partido árabe Raam, lo que les convierte en pieza clave para un posible acuerdo de coalición.

En este sentido, ha destacado que el Likud y otros partidos aliados de Netanyahu han lanzado una "campaña" para "intentar inhabilitar a todos los partidos árabes", al tiempo que ha denunciado que durante la jornada de votación fueron "cientos de activistas de extrema derecha armados fueron enviados a los centros de votación" para disuadir a los electores.

"Ninguna campaña de difamación puede borrar el logro de la población árabe, y ningún intento de sembrar dudas sobre la legitimidad de nuestro voto puede alterar la voluntad del electorado", ha recalcado. "No nos dejaremos intimidar, no nos rendiremos y no renunciaremos a nuestro derecho a influir en el futuro de este lugar y en el futuro de todos sus ciudadanos", ha agregado.

"Nos querían pequeños y débiles. En cambio, nos han encontrado grandes y fuertes", ha ensalzado la Lista Conjunta, que ha pedido al bloque opositor encabezado por el antiguo jefe del Ejército Gadi Eisenkot que "deje de colaborar con las viles mentiras de Netanyahu y de los racistas 'kahanistas' --una ideología ultraderechista basada en las ideas del rabino Meir Kahane--".

En esta línea, ha reclamado a la coalición opositora que "dejen de ser marionetas en manos de Netanyahu, alimentando su campaña de incitación" contra los partidos árabes y ha argumentado que "se han acabado las excusas" y que "ha llegado el momento de mostrar valentía política, no solo con palabras, sino con hechos".

"Sin nosotros, la victoria es imposible, pero junto a nosotros, es perfectamente posible", ha remachado la Lista Conjunta, en referencia a que el bloque liderado por Eisenkot podría acceder al Gobierno en caso de acuerdo de coalición con la formación y Raam, con lo que tendría 67 de los 120 escaños de la Knesset.

ACUSACIONES DEL LIKUD

El comunicado ha sido publicado después de que el Likud denunciara a primera hora del día la existencia de una presunta trama de injerencia extranjera en el proceso electoral israelí, en un caso al que se refiere como 'Ra'amgate', y ha reclamado una investigación inmediata por parte de los servicios de seguridad y la Policía.

De esta forma, la formación ha calificado el supuesto escándalo como "un terremoto" y ha aseverado que las elecciones fueron manipuladas, antes de hablar de "atentado contra la democracia" y advertir de que el objetivo de estos presuntos planes sería impulsar la "islamización de Israel" y provocar la caída de Netanyahu.

El presidente de Israel, Isaac Herzog, ha defendido que se investiguen "exhaustivamente" las denuncias y ha subrayado que los responsables "deben ser arrestados y rendir cuentas conforme a la ley", mientras que ha defendido la integridad del proceso democrático como pilar de la democracia en el país.

Por su parte, Eisenkot ha indicado que mantiene contactos con las autoridades y que está recibiendo información sobre las sospechas de injerencia, al tiempo que ha reclamado examinar exhaustivamente cualquier denuncia y proteger la "pureza de las elecciones" frente a posibles interferencias, manipulaciones o sesgos.

Los resultados dan en estos momentos la victoria al Likud, que se habría hecho con 27 escaños, por los 21 del partido de Eisenkot, Yashar. Sin embargo, ninguno de sus bloques cuenta con los escaños suficientes para tener la mayoría, lo que deja la llave en manos de los partidos árabes o de una alianza derechista que excluya a los ultraortodoxos.

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