Publicado 17/06/2026 13:13

Los líderes de la UE discuten este jueves endurecer la respuesta comercial a China

Archivo - Edificio Europa, sede del Consejo de la UE en donde se recelebran las reuniones de ministros y de líderes de la UE en Bruselas.
Archivo - Edificio Europa, sede del Consejo de la UE en donde se recelebran las reuniones de ministros y de líderes de la UE en Bruselas. - FRANCOIS LENOIR / EUROPEAN UNION - Archivo

BRUSELAS 17 Jun. (EUROPA PRESS) -

Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea asisten este jueves y viernes a una cumbre en Bruselas con una agenda cargada por las tensiones geopolíticas y los primeros debates con cifras sobre el reparto del presupuesto común post 2027; aunque los líderes deberán primero resolver las diferencias para decidir si endurecen la respuesta comercial a las prácticas desleales de Pekín que desequilibran la economía europea.

La Unión Europea cuenta ya con instrumentos comerciales que le permiten reaccionar con aranceles ante casos de competencia desleal o una alta sobrecapacidad en el acero, por ejemplo, pero cada vez son más las capitales que se lamentan de las dificultades para poner en marcha medidas contundentes y rápidas en momentos de distorsión.

Por ello, los líderes abordarán una discusión sobre los "desequilibrios macroeconómicos globales", según se recoge en el último borrador de conclusiones para la cumbre al que ha tenido acceso Europa Press, y que sugiere la preocupación por China pero evita nombrar al gigante asiático, precisamente por las reservas de países como Alemania de escalar la tensión por temor a una guerra comercial.

Sin embargo, varias delegaciones confirman ya que el debate girará en torno a China y la posibilidad de explorar "nuevos mecanismos" más contundentes, siguiendo una reciente propuesta que circuló Francia entre los socios y que ha sumado apoyos como Países Bajos, Italia o Bélgica.

El debate ha evolucionado con respecto a años pasados porque el consenso ahora es generalizado respecto a la seriedad de la situación, aunque los gobiernos difieren sobre el modo de afrontarlo, entre los que con Francia al frente piden más contundencia y los que como Alemania y España apelan al diálogo.

"China intenta dividirnos, ofreciendo caramelos a unos y represalias a otros, y es exactamente lo que está pasando", se ha lamentado un diplomático europeo, que insiste en que la Unión defiende la apertura comercial, pero advierte de que limitarse a buscar un diálogo con Pekín es "ingenuo".

Así las cosas, se espera que los líderes encarguen este mismo jueves a la Comisión Europea que presente un análisis sobre medidas concretas con las que responder a la competencia desleal de China, desde aranceles y cuotas o el mecanismo anticoerción con que ya cuenta la Unión hasta "nuevos instrumentos".

En esa línea, la propuesta impulsada por París reclama una "reflexión más amplia" sobre cómo responder ante distorsiones significativas en sectores específicos "que ningún instrumento de defensa comercial existente podría evitar, reparar o subsanar". Y apunta un mecanismo "más amplio y transversal" que permita más agilidad para imponer aranceles o cuotas para "proteger a los productores europeos".

En este contexto, Berlín, que hasta ahora se ha mostrado más reticente a escalar la respuesta europea pese a que Bruselas haya avisado en las últimas semanas de que la relación actual "no es sostenible", se muestra abierto a discutir posibles medidas alternativas.

En este contexto, y pese a un déficit comercial creciente de la UE con China, que ya supera los 350.000 millones de euros anuales, España es también partidaria de evitar una guerra comercial con el gigante asiático que puede acarrear consecuencias desastrosas para la economía comunitaria, según indican fuentes de Moncloa.

El Gobierno de Pedro Sánchez considera que hay consenso dentro de la UE en cuanto a que este desequilibrio entre importaciones y exportaciones no es sostenible, aunque existen divergencias entre los socios sobre el modo de afrontarlo, y optan por evitar una confrontación directa con Pekín.

DEBATE SOBRE EL PAPEL DE LA UE EN NEGOCIACIONES DE PAZ

Otra de las claves de este Consejo Europeo será la guerra en Ucrania, en pleno debate sobre si la UE puede jugar un papel de mediador en las conversaciones de paz o abrir canales de diálogo diplomático con Moscú, rotos desde el inicio de la invasión rusa en 2022.

La cita arrancará con un encuentro con el presidente de Ucrania, Vlodomir Zelenski, con quien está previsto que celebre la apertura del primer grupo de capítulos de negociación para la adhesión, que implica el inicio formal del proceso.

Los líderes podrán reiterar la determinación del bloque por apoyar a Kiev y elevar la presión contra el Kremlin con un texto de conclusiones que, por primera vez desde octubre de 2024, estará firmado por los 27 y no sólo por 26; después de que Péter Magyar haya tomado el relevo de Viktor Orbán al frente del Gobierno húngaro.

Concretamente, abordarán el desembolso del primer tramo del préstamo europeo de 90.000 millones para Ucrania --previsto para este cuatrimestre--, la adopción del 21º paquete de sanciones contra Rusia y la prohibición de a la UE de los excombatientes rusos, una medida aún en discusión.

En cuanto a unas eventuales conversaciones de paz, fuentes comunitarias han subrayado que, dado que cualquier "acuerdo de paz real" afectará de forma directa a los intereses del bloque, los líderes discutirán con Zelenski "cuál debe ser el papel de Europa", ya que para defender los intereses comunes "tendrán que abordarse mediante contactos directos con Rusia".

PRESIÓN POR SANCIONES A ISRAEL

Los líderes debatirán sobre los últimos acontecimientos en Oriente Próximo tras el reciente acuerdo de paz provisional cerrado entre Estados Unidos e Irán. Está previsto que reiteren su llamado al respeto al Derecho Internacional y a la libertad de navegación por el estrecho de Ormuz.

Pero también centrarán parte de la discusión en la situación en Gaza y Cisjordania y en Líbano, dado que hay un amplío número de países que han pedido a la Comisión Europea que elabore un documento con propuestas de medidas comerciales contra Israel o sanciones contra sus ministros de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, y de Finanzas, Bezalel Smotrich.

De hecho, fuentes diplomáticas han compartido la "sorpresa" de varios Estados miembro por el hecho de que el Ejecutivo de Ursula von der Leyen "se haya negado hasta ahora a hacerlo", a pesar de que "un amplio grupo" de ellos lo lleva pidiendo "desde hace mucho, mucho tiempo".

Pero, no obstante, el borrador de conclusiones incluye una condena al maltrato de detenidos tras la interceptación de la Flotilla Global Sumud en aguas internacionales a manos de Israel, invitando al Consejo a trabajar en sanciones contra "los ministros extremistas",

También está previsto que los Veintisiete reafirmen su disposición a contribuir a una presencia activa en Líbano ante una eventual salida de la misión de paz de la ONU (FINUL) en 2027, y que expresen su preocupación por "las continuas violaciones del alto el fuego" por parte de Israel y de Hezbolá.

PRESUPUESTO COMUNITARIO A LARGO PLAZO

Otro de los asuntos será el próximo Marco Financiero Plurianual (MFF, por sus siglas en inglés) para el periodo 2028-2034, en la que será la primera reunión con cifras concretas sobre la mesa desde que hace un año la Comisión presentara su propuesta inicial para el gasto post 2027.

No será el momento para tomar decisiones, sino de analizar las posiciones con el objetivo de cerrar un acuerdo antes de que acabe el año, para contar con tiempo para enero de 2028, pero también para evitar que el calendario electoral del próximo año en varios países de la UE contamine la negociación.

En todo caso, se mantienen las diferencias tradicionales entre los países más frugales --Suecia, Países Bajos, Finlandia o Alemania--, que reclaman una fuerte reducción del presupuesto y rechazan nuevas emisiones de deuda común y los que piden más ambición --España, Francia, Italia y otros del llamado 'Amigos de la Cohesión'-- que ambición para responder a las nuevas prioridades europeas como la seguridad o la defensa, sin poner en riesgo la Política Agrícola Común (PAC) o la cohesión.

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