Publicado 19/10/2026 11:29

Las adolescentes vapean más que los chicos: un estudio alerta del cambio de tendencia

Archivo - Persona usando un vapeador. (Foto de archivo).
Archivo - Persona usando un vapeador. (Foto de archivo). - MAR&GEN - Archivo

   MADRID, 19 Oct. (EUROPA PRESS) -

   Durante décadas, los chicos y hombres han sido más propensos a consumir nicotina que sus compañeras, pero un nuevo estudio de la Universidad Médica de Carolina del Sur (Estados Unidos) muestra que, entre los adolescentes estadounidenses, ese patrón se ha invertido en lo que respecta al vapeo.

   Según un estudio publicado en 'JAMA Pediatrics', las chicas han estado vapeando en mayor proporción que los chicos desde 2021, y esta diferencia se ha acentuado especialmente entre los adolescentes mayores.

   Los resultados ofrecen la primera visión de cómo han cambiado los patrones de tabaquismo y vapeo según la edad y el género a lo largo de una década completa, desde el rápido auge de los cigarrillos electrónicos a finales de la década de 2010 hasta los patrones cambiantes de consumo de nicotina entre los jóvenes que se observan en la actualidad.

    Benjamin Toll, director del Programa de Tratamiento del Tabaquismo de la Universidad Médica de Carolina del Sur y codirector del Programa de Detección del Cáncer de Pulmón en el Centro Oncológico Hollings, comenta que las últimas cifras deberían servir como advertencia de que el problema del vapeo entre los jóvenes no ha desaparecido.

   "Tenemos que entender el porqué y debemos movilizar nuestros esfuerzos de salud pública. Necesitamos tanto prevención como intervención para estos jóvenes que están vapeando a un ritmo alarmantemente alto", incide Toll.

   Investigaciones anteriores han reflejado aspectos del cambiante panorama del vapeo juvenil, pero este nuevo estudio es el primero en examinar las tendencias de tabaquismo y vapeo por edad y género a lo largo de una década completa, desde 2014 hasta 2024. Esta perspectiva más amplia permitió a los investigadores seguir la evolución del vapeo juvenil, desde tasas históricamente más altas entre los chicos, pasando por el drástico aumento de su uso en 2018 y 2019, hasta la aparición más reciente de tasas más altas entre las chicas.

   Para obtener una perspectiva más amplia, los investigadores analizaron datos del Estudio de Evaluación de la Población sobre el Tabaco y la Salud (PATH, por sus siglas en inglés), un estudio amplio y representativo a nivel nacional sobre el consumo de tabaco en los Estados Unidos. Su análisis incluyó a adolescentes de entre 12 y 17 años y los datos correspondientes al período 2014-2024.

El estudio se centró en el tabaquismo y el vapeo "actuales y habituales", es decir, no se trataba de adolescentes que simplemente hubieran probado un cigarrillo o un cigarrillo electrónico en algún momento. Los participantes debían declarar haber utilizado el producto con regularidad y en los últimos 30 días.

   "Eso convierte esta estimación en bastante conservadora", comenta el autor principal, Brandon Sanford. "No se trata de jóvenes que simplemente probaron el vapeo una o dos veces. Estamos hablando de adolescentes que usan cigarrillos electrónicos con regularidad".

   Históricamente, el consumo de nicotina ha sido más común entre los varones. Los investigadores descubrieron que este patrón se mantuvo para el vapeo desde 2014 hasta 2018. El vapeo también fue consistentemente más común entre los adolescentes mayores de 15 a 17 años que entre los más jóvenes de 12 a 14 años.

   Posteriormente, en 2018 y 2019, se produjo un aumento drástico en el vapeo juvenil, con un incremento considerable tanto entre chicos como entre chicas, y la brecha de género que existía desde hacía tiempo prácticamente desapareció. Este aumento coincidió con la creciente popularidad de una nueva generación de cigarrillos electrónicos, incluidos productos como JUUL, que utilizaban sales de nicotina y venían en pequeños dispositivos tipo cápsula, lo que hizo que el vapeo fuera más atractivo, fácil de usar y más discreto.

   Las tasas disminuyeron en 2021, pero lo que sucedió después varió según la edad y el género. Entre los adolescentes más jóvenes, de 12 a 14 años, las tasas de vapeo se mantuvieron relativamente bajas y fluctuaron de un año a otro. En general, las chicas presentaron tasas más altas que los chicos después de 2021, aunque el vapeo entre las chicas disminuyó según los datos más recientes.

   Naomi Brownstein, coautora principal y bioestadística de la citada universidad, advierte que no se debe interpretar el reciente descenso como prueba de que el problema ha desaparecido. "Aunque la tasa bajó entre 2023 y 2024, sigue siendo alta", comenta Brownstein. "Todavía hay muchas chicas de secundaria que vapean", añade.

   Entre los adolescentes mayores de 15 a 17 años, el cambio fue mucho más pronunciado. El vapeo regular entre las chicas aumentó de forma constante del 4,9% en 2021 al 7,8% en 2024, acercándose al pico alcanzado durante el auge del vapeo juvenil de 2018-2019. En comparación, el 4,6% de los chicos de la misma edad eran usuarios regulares en 2024.

   Si bien la diferencia entre niños y niñas es notable, los investigadores recalcaron que el vapeo entre los chicos sigue siendo un problema de salud pública también. "Tenemos que dar la voz de alarma a las niñas", insiste Toll. "Pero también debemos asegurarnos de que estamos hablando de los niños".

   Frente a estas tendencias de vapeo, los datos recopilados durante la última década también revelan un cambio alentador: el consumo de cigarrillos tradicionales entre los adolescentes ha disminuido drásticamente. En la última tanda de datos, menos del 0,5% de los chicos y las chicas eran fumadores habituales.

   Toll describe la disminución del tabaquismo como un "enorme triunfo para la salud pública". Sanford añade que los cambios en los patrones sugieren que el vapeo podría estar desplazando, al menos parcialmente, el consumo de cigarrillos entre los jóvenes. Sin embargo, este cambio también implica que las iniciativas de salud pública deben abordar una forma diferente de consumo de nicotina.

   Los cigarrillos electrónicos exponen a los usuarios a menos sustancias tóxicas y carcinógenas conocidas que los cigarrillos convencionales, lo cual explica en parte por qué pueden desempeñar un papel importante a la hora de ayudar a los adultos fumadores a dejar de fumar.

   Pero eso no los hace inofensivos, sobre todo para los jóvenes que, de otro modo, no consumirían nicotina. Dado que los cigarrillos electrónicos son relativamente nuevos, los investigadores aún desconocen sus efectos a largo plazo en la salud. Además, en el caso de los adolescentes, el vapeo regular puede provocar adicción a la nicotina en una etapa en la que el cerebro aún está en desarrollo.

Los cigarrillos electrónicos también pueden dificultar el seguimiento de los patrones de consumo de nicotina. A diferencia de los cigarrillos tradicionales, que tienen un punto de interrupción natural, los cartuchos de cigarrillos electrónicos ofrecen cientos o miles de caladas, lo que permite a los usuarios vapear repetidamente a lo largo del día. Además, estos dispositivos son fáciles de ocultar, lo que dificulta que tanto los usuarios como quienes los rodean se den cuenta de la cantidad de vapeo que realizan.

   Sanford describe haber presenciado este problema de primera mano con sus pacientes. Cuando les pregunta cuánto vapean, muchos tienen dificultades para dar una respuesta clara porque no pueden llevar un registro de las sesiones individuales de vapeo ni de la duración de la batería de un dispositivo.

   El estudio muestra un cambio claro en quiénes usan cigarrillos electrónicos, pero no fue diseñado para determinar qué factores impulsan ese cambio. Y dado que el estudio es observacional, Brownstein enfatiza que los investigadores solo pueden señalar asociaciones, no concluir que un solo factor haya causado el aumento del consumo entre las chicas.

   "Sin duda, existen factores asociados a estas tasas que estamos observando que son bastante fascinantes", dijo Brownstein. "Hay mucho más trabajo que podríamos investigar". Sanford asegura que comprender qué impulsa el uso es una de las preguntas más importantes que deben plantearse a continuación.

   Los hallazgos también tienen implicaciones que van más allá de los investigadores y los funcionarios de salud pública. Los investigadores plantean que los pediatras, los padres, los entrenadores y otras personas que interactúan regularmente con adolescentes deben ser conscientes de que el vapeo juvenil sigue siendo un problema. Para el equipo de investigación, las tendencias cambiantes indican dónde puede ser necesario prestar más atención.

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