Publicado 29/11/2025 05:25

Honduras vota este domingo en pleno estado de excepción y entre acusaciones cruzadas de fraude

El oficialismo encabezado por Rixi Moncada confía en aprovechar el impulso de estos años en los que el Gobierno logró reducir la pobreza y la tasa de homicidios

Trump irrumpe en campaña agitando el fantasma del comunismo, prometiendo indultos y pidiendo el voto para Nasry Asfura

Archivo - Un vendedor de banderas, en Tegucigalpa, Honduras.
Archivo - Un vendedor de banderas, en Tegucigalpa, Honduras. - Europa Press/Contacto/Camilo Freedman - Archivo

MADRID, 29 Nov. (EUROPA PRESS) -

Honduras celebra este domingo unas nuevas elecciones generales marcadas, en esta ocasión, por las acusaciones de fraude electoral que se han estado lanzando durante la agitada campaña tres de los cinco candidatos con aspiraciones reales para asumir el mando en un país históricamente golpeado por la corrupción y el narcotráfico.

Alrededor de seis millones de hondureños --más otros 500.000 desde el exterior-- están habilitados para elegir además de al nuevo presidente, la configuración del Congreso, cerca de 300 alcaldías, así como los veinte escaños que el país dispone en el Parlamento Centroamericano.

Las acusaciones de fraude electoral que se han venido lanzando los candidatos han elevado la tensión y existe el temor de que alguno de ellos acabe por no reconocer los resultados de unas elecciones que pueden estar en riesgo, según han alertado organismos internacionales, como la Organización de Estados Americanos (OEA) o la misión de observación electoral de la Unión Europea.

El oficialismo ha sacado a relucir el contenido de una veintena de audios en el que la representante del Partido Nacional en el Consejo Nacional Electoral, Cossette López, estaría fraguando la manipulación de los resultados junto al jefe de bancada Tommy Zambrano y un miembro de las Fuerzas Armadas sin identificar.

Para el fiscal general, Johel Zelaya, estas "grabaciones demuestran plenamente la existencia de una asociación ilícita". No obstante, la oposición sostiene que esos audios fueron manipulados y han dirigido el foco hacia la orden del Gobierno de poner a las Fuerzas Armadas a custodiar el material electoral antes, durante y después de los comicios.

LOS TRES CANDIDATOS CON ASPIRACIONES REALES

Tras 45 intensos días de campaña con acusaciones cruzadas de fraude, también con ataques personales, esta semana había regido el silencio electoral, tal y como marca la legislación, hasta que irrumpió el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidiendo el voto para el candidato del Partido Nacional, Nasry Asfura.

Trump agitó el más que manido fantasma del comunismo para alertar de los supuestos riesgos que corre la democracia en Honduras si el electorado se decanta por la candidata del oficialismo, Rixi Moncada, o por Salvador Nasralla, un viejo aspirante con una larga carrera en la televisión de su país y que finalmente logró el respaldo del Partido Liberal, más por pragmatismo que por convencimiento.

Es más, esta pasada noche el mandatario estadounidense ha propuesto otorgar un indulto al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández (2014-2022), condenado el año pasado en Estados Unidos a 45 años de cárcel por narcotráfico y condicionado de nuevo la ayuda de EEUU a la victoria de su candidato preferido.

"Si 'Tito' Asfura gana la Presidencia de Honduras, debido a la gran confianza que Estados Unidos tiene en él, en sus políticas y en lo que hará por el gran pueblo hondureño, lo apoyaremos firmemente. Si no gana, Estados Unidos no malgastará su dinero, porque un líder equivocado solo puede traer resultados catastróficos a cualquier país, sea cual sea", ha declarado.

Nasralla, por su parte, es la nueva esperanza de un partido que lleva 16 años sin tocar poder y que arrastra aún su implicación en el golpe de Estado de 2009 contra uno de los suyos, Manuel Zelaya, quien tras regresar del exilio fundó Libre, la fuerza de izquierdas que ha estado al frente estos últimos años de mano de su esposa, Xiomara Castro, primera presidenta de Honduras tras imponerse por mayoría absoluta en 2021.

Con Castro, Honduras tuvo el reto de sacudirse el estigma de narcoestado tras doce años de mandato de Juan Orlando Hernández, quien puso fin a este ignominioso periodo saliendo esposado de pies y manos de su casa en la capital, Tegucigalpa, reclamado por la Justicia de Estados Unidos, donde cumple prisión por narcotráfico.

En estos cuatro años, el país ha logrado crecer económicamente, se ha controlado la inflación y logrado reducir la pobreza y la tasa de homicidios, aunque continúa siendo uno de los países más violentos de la región y eso que desde diciembre de 2022 rige en casi todo el país un estado de excepción similar al de Nayib Bukele en El Salvador, lo que ha puesto en alerta a las organizaciones de Derechos Humanos.

Rixi Moncada, exministra de Defensa y abogada de profesión, se presenta como heredera de este proyecto que, como ella, ha tenido que sortear acusaciones de corrupción y nepotismo. A la candidata le afean sus simpatías hacia los gobiernos de Cuba y Venezuela, y parte con cierta desventaja, según las encuestas.

Aunque las encuestas muestran un escenario muy abierto para este domingo, el promedio de todas ellas concede mayor ventaja a Nasralla, toda una celebridad en la televisión de su país, aunque se le reprocha su estilo autoritario y demagógico.

A pesar de participar bajo el paraguas del Partido Liberal, que se repartió el poder con el Partido Nacional durante todo el siglo XX, ha prometido hacer en cuatro años todo lo que otros no pudieron en dos siglos. Sus modelos, el presidente argentino, Javier Milei, en lo económico, y el citado Bukele, en seguridad.

Consciente de ello, Nasralla ha estado apelando al "voto útil" y ha hecho todo lo posible para desprenderse de las etiquetas que le puedan endosar las siglas de la formación que ha puesto a su disposición todo su armazón electoral. "Se trata de votar por el caballo ganador, por el único que puede sacar al partido Libre", dijo.

El tercero en liza es Asfura, o 'papi a la orden', empresario y exalcalde de Tegucigalpa que busca la presidencia por segunda vez. "El único verdadero amigo de la libertad en Honduras", le definió el presidente Trump.

Su gestión como alcalde entre 2014 y 2022 estuvo marcada por la construcción de infraestructuras para reorganizar el caótico tráfico de la capital, pero también por las acusaciones de malversación de fondos y su aparición en 2021 en los Papeles de Pandora, que sacaron a la luz el entramado de empresas en paraísos fiscales.

El vencedor de estas elecciones tendrá que hacer frente a los profundos problemas estructurales que arrastra el país desde hace décadas, con unas altas tasas de pobreza y con instituciones deslegitimadas tras años de alternancia en el poder de los dos mismos partidos y la lacra del narcotráfico que ha ensuciado todo.

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