Publicado 13/01/2026 13:20

Xabi Alonso y unos números sin 'rock and roll' futbolístico

Archivo - Xabi Alonso, head coach of Real Madrid, gestures during the Spanish League, LaLiga EA Sports, football match played between Real Madrid C.F. and FC Barcelona at Santiago Bernabeu stadium on October 26, 2025, in Madrid, Spain.
Archivo - Xabi Alonso, head coach of Real Madrid, gestures during the Spanish League, LaLiga EA Sports, football match played between Real Madrid C.F. and FC Barcelona at Santiago Bernabeu stadium on October 26, 2025, in Madrid, Spain. - Oscar J. Barroso / AFP7 / Europa Press - Archivo

MADRID 13 Ene. (EUROPA PRESS) -

El técnico español Xabi Alonso ya es el exentrenador del Real Madrid, dejando el banquillo merengue "de mutuo acuerdo" con el club después de un total de 34 partidos disputados desde que llegara a finales de mayo a la entidad madridista, periodo en el que ha calcado los números de Hansi Flick en sus primeros meses como técnico del FC Barcelona, aunque el fútbol demuestra de nuevo que el valor de lo cualitativo, en ocasiones, pesa más que los números.

El pasado 25 de mayo, el Real Madrid anunció a Xabi Alonso como nuevo entrenador del conjunto merengue para ocupar el hueco que dejaba el italiano Carlo Ancelotti, para cerrar un ciclo ya acabado y comenzar un nuevo proyecto, después de dos años y medio exitosos en el Bayer Leverkusen, levantando Bundesliga, Copa y Supercopa alemanas en su primer gran reto en el fútbol profesional.

En total, el proyecto madridista de Alonso ha durado 34 encuentros, de los cuales 6 fueron en el Mundial de Clubes del pasado verano. A ese torneo, el tolosarra llegó con mucha expectación, después del fútbol vertical y atractivo desplegado por el Leverkusen bajo la batuta del vasco, que antes de su debut aseguró que quería ver a su equipo practicando un fútbol 'rock and roll'.

En el Mundial, sin el concurso apenas de Kylian Mbappé o de nuevos fichajes como Álvaro Carreras, probó diferentes sistemas, Gonzalo García explotó, el Real Madrid alcanzó las semifinales, ronda en la que fue vapuleado por un Paris Saint-Germain mucho más hecho. Entonces, el tolosarra, contra las primeras dudas, argumentó que con la nueva temporada llegaría la mejoría y en el verde se empezaría a ver su idea para este Real Madrid.

Y los resultados le respaldaron al principio, venciendo sus siete primeros partidos, seis en LaLiga EA Sports y uno de Champions, hasta la contundente goleada en el derbi del Riyadh Air Metropolitano (5-2), en la primera decepción para los blancos.

La incertidumbre se apoderó del banquillo, pero las aguas se calmaron de nuevo con seis victorias seguidas, entre ellas, la del Clásico en el Santiago Bernabéu (2-1), en el único duelo ante un 'grande', junto con la 'semi' de la Supercopa ante el Atlético, en el que el Real Madrid de Alonso ha dado la cara.

Aunque el peaje del Clásico fue mayor de lo que parece, por el encontronazo entre el tolosarra y Vinícius Júnior cuando este fue sustituido antes del final del partido protestando mientras abandonaba el campo. Ese fue un punto de inflexión para un vestuario en el que Alonso nunca pareció coger las riendas.

Desde entonces, el Real Madrid se derrumbó fuera de casa. Perdió en Anfield ante el Liverpool y empató en Liga ante Rayo Vallecano, el Elche CF y el Girona FC, tirando por tierra su valiosa ventaja como líder y además sin dejar demasiadas buenas sensaciones. Solo sumó un triunfo en un mes de noviembre para olvidar, frente al Olympiacos griego, por 3-4 y con póquer del delantero francés, cuya dependencia ha sido máximo como demuestran sus 29 goles, casi el 50 por ciento del total.

Las derrotas contra el RC Celta (0-2) y el Manchester City (1-2) en casa también desgastaron demasiado a Xabi Alonso, que entró en un terreno peligroso, en cuestionamiento continuo y con su equipo silbado por su propia afición en el discreto cierre del año ante el Sevilla FC.

Su equipo, en más de 30 partidos, no dio síntomas de parecerse a lo que prometía en el inicio de su etapa. Las presiones voluntariosas de la plantilla se transformaron en cierto pasotismo defensivo de algún futbolista. Se esfumó la ilusión, y en la Supercopa, pese a competir ante Atlético y, sobre todo, el Barça no fue suficiente para continuar.

De esos 34 partidos (6 en el Mundial de Clubes, 19 en Liga, 6 en Champions, 2 en Supercopa y 1 en Copa del Rey), el Real Madrid de Alonso ha sumado 24 victorias, 4 empates y 6 derrotas. Solo son números, pero adquieren relevancia cuando se comparan con los primeros 34 partidos de Flick en el Barça la pasada campaña. Y son idénticos.

El conjunto blaugrana -aunque era la jornada 21 y no la 19- también estaba a cuatro puntos del líder, que en ese caso era el Atlético de Madrid. La confianza en el alemán, que sí consiguió construir un equipo con identidad y personalidad, aunque los resultados no acompañaron al principio, permitió seguir dándole forma al proyecto, que levantó la Supercopa hace un año y después fue muy superior en la Copa del Rey y la Liga.

Fue precisamente en ese Clásico por ser 'supercampeón' donde explotó el Barça que dominó el fútbol español el pasado curso, endosándole una manita al Real Madrid en la final (2-5). Ahora, Alonso ya es historia en el banquillo del conjunto merengue, y el mayor problema no han sido los números, sino unas irregulares sensaciones que el tolosarra y su equipo no fueron capaces de darle la vuelta.

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